viernes, 21 de diciembre de 2012

La Huella de Autor





Las sombras ocupan el espacio existente detrás de nuestros cuerpos expuestos a una fuente de luz. Si no deseamos que nos persigan basta rodearnos de oscuridad. Pero cuando nos mostramos en público, son ineludibles, seguirán nuestras huellas incluso bajo el manto de la noche. Este pensamiento asedió mi mente después de contemplar un interesante loop audiovisual creado por una amiga en el que su yo se batía en duelo de esgrima con su propia sombra. Lejos de permanecer aislado como una ocurrencia más, continuó perturbando mi espíritu hasta el punto de arrebatarme una pregunta: ¿cuál es la huella del alma humana? Y como ahora se le puede formular directamente al Summo Pontifice, puente de unión entre la Materia y el Espíritu, me he permitido twittear a @Pontifex_es para preguntárselo. 

Entre las posibles respuestas cabría alguna de éstas: el amor, el pensamiento, las obras... humanas. ¡Sólo Dios lo sabe! En cambio, independientemente de cualquier experiencia, a priori, podríamos comulgar con su Santidad que en el mundo inmaterial no existen las sombras, así como sostener que esta hipótesis no puede predicarse del mundo virtual. Sin necesidad de elevar una segunda pregunta a las alturas, podemos responderla solos: la sombra del mundo virtual es la huella digital. Cada presencia en la red de redes proyecta una silueta con la profundidad de los bits que componen su serie, y que no desaparece con la ausencia de luz como la silueta bidimensional del cuerpo que la aspira.

Cuando hablamos de contenidos audiovisuales protegidos por copyright es necesario referirnos a la Huella de Autor en un doble sentido: dificultando la copia de la obra o introduciendo su marca identificativa en el soporte electrónico. En ambos casos intervienen resolutivamente las plataformas de venta contratadas por el autor. Sin embargo es éste último a quién corresponde la decisión de limitar o  liberalizar los derechos sobre su obra.

El pasado día 12 de este mes, la Entidad de Gestión de Derechos de los productores (EGEDA) y la empresa Safe Creative, con el respaldo del Colegio de Registradores de España, han puesto en función el primer registro online español de Propiedad Intelectual sobre obras, grabaciones audiovisuales, formatos televisivos y guiones que permite autentificar su titularidad y proteger los derechos de autor en internet. Al depositar una copia de la obra en el registro no sólo se le asigna una huella digital propia sino que además el autor puede gestionar y/o preservar el alcance de sus derechos dotando así de mayor seguridad jurídica a los bienes protegidos.  

Bienvenido sea todo cuanto sirva como escudo frente al plagio o el uso indebido de las obras, no seré yo quien lo cuestione. Pero volviendo a los inicios de esta entrada, una curiosa pregunta retorna en mi cerebro: ¿Quién es el titular de los derechos sobre las sombras? ¿La Fuente de Luz o la Materia que la obstruye? 
     
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sábado, 8 de diciembre de 2012

El Universo Digital





El Universo Digital, entendido como un inmenso continente de información estructurada tomando valores discretos, por mucho que nos cueste aceptarlo está dentro del horizonte del Universo Total. Como el mundo, en palabras de W. Archer Butler, es una aritmética viva en su desarrollo y una verdadera geometría en su reposo, cuya comprensión tarde o temprano estará al alcance de todos.

Hace poco más de un año presencié un suceso recuperado ahora en mi memoria. La Navidad como en estas fechas se aproximaba llenando de glamur nuestras ciudades, en cambio mis circunstancias personales y el escenario eran radicalmente diversos. La salud me sonreía, el trabajo no me faltaba y como hobby, cuando no leía, escribía. En la sección de informática de un importante centro comercial discernía con el dependiente sobre qué hierro (así conocen en el argot sectorial español la parte tangible de un ordenador) debía comprar para uso privado en función de mis necesidades, cuando una mujer cortésmente interrumpió nuestra conversación solicitando ayuda sobre la conveniencia de regalar a su sobrina un lector de libros. Escuchada la respuesta del empleado, la clienta seguía mostrando escepticismo en el rostro, y mi osadía me empujó a entrometerme: si el presente fuera para usted no dudaría en recomendarle un buen libro, pero teniendo como destinataria una joven, mi única reserva está en elegir un buen dispositivo electrónico, y en eso mejor siga el consejo de este señor pues no puedo ayudarla.

En aquel instante nada me hacía prever la existencia de una Generación Indie dentro del Universo Digital, y mucho menos augurar mi decisión de adentrarme en sus fronteras como un autor más, pero algo me llevaba a intuirlo. Renegando de mi edad, prefiero considerarme un autor atrevido, creativo y diferente, con afán de individualidad antes que independiente, pues sincerándonos un poco, todos somos dependientes al menos de nuestro particular Ego. A veces puedo pecar de ingenuo pero como dice mi amiga rubia, dejando de lado el color de mi pelo, no soy idiota. Escribo esto por que deseo dejar claro que a pesar de las apariencias, no conozco Gigantes o Imperios construidos sólo con intenciones filantrópicas, unos y otros, cuentan con anhelos mercaderistas usando sus utensilios para imponer la Ley. Los escritores contamos con la palaba como único instrumento. Fundamentalmente cuando una piedra en el camino... nos enseña el destino de rodar y rodar... aconsejados del arriero que no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar... y más cuando no tenemos una voz como la del mariachi Vicente Fernández. 

Entrar en los foros digitales es como asistir a las lecciones de Zenón de Citio bajo el Pórtico Pintado en Atenas, algunas de las cosas vistas o leídas cuesta creerlas. Cuando hay un precio de por medio no existen ni justos ni pecadores, hay compradores y vendedores. No hay buenos ni malos, hay reconocidos y desconocidos, los primeros son vendidos y los segundos olvidados. Sólo quiénes pagan tienen derecho a opinar pero no todas las opiniones cuentan. Sólo los que venden tienen derecho a figurar en el Olimpo del TOP pero no todos alcanzan el número UNO. Los límites del Universo Digital son determinados por las plataformas de e-commerce, y ninguna de las conocidas renuncia a ganar dinero. Este mercado se desenvuelve con reglas diversas de las existentes en el mercado del libro dominado por la Editoriales. Sus potentes servidores no están llenos de libros olvidados como algunos almacenes tipográficos, están repletos de una larga lista de ilusiones en forma de eBook con esperanza de resurgir.

Hay que tener mucho cuidado cuando se lanza la piedra de la suspicacia sobre el mercado digital, pues se puede convertir en un peligroso boomerang contra quiénes creemos ciegamente en él. Basta hacer un pequeño cálculo aritmético para definir geométricamente los costes de crear un Bestseller electrónico, y compararlos con los ocasionados para lanzar un Bestseller de Tapa Blanda. Seguramente los costes de alguna edición impresa bastarían para posicionar un eBook a menos un euro como UNO por un tiempo. Es cuestión de estrategia empresarial hacerlo o no. El Universo Digital debe ser un elemento más del fenómeno literario con sus ventajas y sus inconvenientes, con sus virtudes y sus defectos, pero nunca será comparable con el Universo entero.
     
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